Los yazidíes empiezan a sacar a sus muertos de una fosa común del EI en Irak

La iraquí Nadia Murad, Nobel de la Paz 2018, ofrece un discurso durante una ceremonia en recuerdo de los asesinados y víctimas del Estado Islámico (EI) en Irak, este viernes en Sinjar (Irak). EFE

Kocho (Irak), 15 mar. (EFE).- En el pueblo iraquí de Kocho, en la comarca de Sinyar, cuna de la minoría religiosa de los yazidíes, se abrió hoy la primera fosa común con los restos de miembros de esta comunidad, que fue especialmente perseguida por el grupo terrorista Estado Islámico (EI) cuando irrumpió en el norte de Irak en 2014.

La premio Nobel de la Paz 2018 la yazidí Nadia Murad, originaria de Kocho, quien estuvo presente en la apertura de la fosa en medio de un gran dispositivo de seguridad, aseguró que la localidad fue uno “de los primeros lugares que sufrieron el genocidio» del EI, grupo que en agosto de 2014 mató y secuestró a miles de yazidíes, ella incluida.

Murad deseó que Sinyar sea el punto de partida para alcanzar la paz en todo Irak.

Por su parte, Sara Hasan Jalaf, de 31 años, una yazidí que colabora con el equipo encargado de la exhumación de los cuerpos, no se mostró optimista.

Las víctimas enterradas «son de Kocho, entre ellos Said Yazaa Abu Nuri, su hijo Nuri, Sabah y Diar, todos amigos de nuestra familia que fueron ejecutados por la organización terrorista aquí en este pueblo donde habitaban más de 1.700 personas», recordó Sara.

Según su relato, el EI ejecutó a 334 hombres de entre 15 y 75 años, después de separarlos de las mujeres de la localidad.

Luego, agregó, “se llevó a 72 mujeres y chicas jóvenes del pueblo, a las que ejecutó y enterró en una fosa común”.

Pero en este día tan simbólico no acudieron muchos familiares de las víctimas, tan sólo unas cien personas, porque «los yazidíes no confían en el Gobierno ni las organizaciones de la ONU», aseguró Sara.

«¿Nos han devuelto nuestros derechos y nuestras víctimas? No, todo sigue igual”, denunció la joven, quien añadió que hay decenas de fosas comunes en las zonas de Hardan, Jansur, Sinyar, Al Qahtaniya y Al Wariya.

Un miembro de la Comisión Suprema de Derechos Humanos de Irak, Fateh Abdelwahed al Half, expresó su confianza en que “las fosas de los inocentes yazidíes serán el testigo y la evidencia de los crímenes del EI”.

En declaraciones a Efe, instó al jefe del equipo de investigación de la ONU sobre esos crímenes, Karim Khan, a que se incluyan las fotos de la brutalidad que el EI ejerció contra mujeres y niños yazidíes en el informe que la organización internacional está elaborando.

Ese equipo colabora con las autoridades iraquíes para investigar y documentar las atrocidades cometidas por los yihadistas, asistir a los supervivientes y garantizar que se cumple la ley del país y que los crímenes cometidos en su territorio sean castigados.

La ONU anunció el pasado noviembre que 202 fosas comunes con restos de miles de personas habían sido halladas hasta el momento en las zonas de Irak que estuvieron bajo el yugo del EI entre 2014 y 2017.

Khan calificó el de hoy como un «gran evento» porque es el comienzo de la rendición de cuentas y manifestó su admiración por la «paciencia y valentía» de los yazidíes que sobrevivieron a la masacre y ahora exigen que se haga justicia.

El experto de la ONU dijo que “las palabras no pueden describir lo que ocurrió” a esta comunidad ancestral cuya religión se basa en el zoroastrismo.

Khan informó de que las instituciones gubernamentales ayudarán al traslado de los restos que serán extraídos de la fosa común, donde hay cientos de cuerpos.

De esta forma, se podrá honrar a una parte de las víctimas yazidíes, aunque estas se cuentan por miles, después de que el EI llevara a cabo lo que la ONU ha calificado de genocidio.

En agosto de 2014, unos 5.000 hombres fueron asesinados y cerca de 7.000 mujeres y niños secuestrados, mientras que cientos o miles -la cifra se desconoce- murieron de hambre y sed al ser cercados durante días por el EI y un total de 300.000 se vieron desplazados de sus hogares.

Yáser Yúnes