El presidente de la Asociación de Fundaciones pide mejor fiscalidad y un interlocutor en el Gobierno

El presidente de la Asociación Española de Fundaciones (AEF), Javier Nadal , en una entrevista a Efe, en la que ha pedido al Gobierno una mejora en el tratamiento fiscal de estas organizaciones, así como un interlocutor cualificado para la relación con ellas, que funcione como agencia independiente. EFE/ Marcel Guinot

Madrid, 14 jul (EFE).- El presidente de la Asociación Española de Fundaciones (AEF), Javier Nadal, ha pedido al Gobierno una mejora en el tratamiento fiscal de estas organizaciones, así como un interlocutor cualificado para la relación con ellas, que funcione como agencia independiente.

En una entrevista con Efe, Nadal, reelegido en el cargo, ha explicado sus planes para los próximos cuatro años al frente de las fundaciones españolas, un sector formado por casi 9.000 entidades que emplea a 256.867 trabajadores y dedica 8.000 millones de euros a proyectos de interés general.

Este sector, que moviliza a más de 100.000 voluntarios al año, genera el 0,8 por ciento del PIB y su distribución por áreas es 50 por ciento cultura, educación e innovación; 10 por ciento, medioambiente; nueve por ciento, servicios sociales; y cinco por ciento, sanidad.

El fomento de la filantropía, el reconocimiento de los mecenas, el fomento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, mejoras en la regulación del sector, los avances en buen gobierno y transparencia, la innovación y la inversión en transformación digital figuran entre sus retos y objetivos en este nuevo mandato.

Sobre la fiscalidad, Nadal señala: «En los países de nuestro entorno es habitual que las donaciones que se hacen para actividades de interés general, como las fundaciones, tengan desgravaciones del 60 o 70 por ciento, y en España estamos en la mitad, 35 por ciento».

A este respecto plantea: «Hay que hacer una reflexión sobre la fiscalidad para incentivar la participación de la sociedad civil en la financiación de estas actividades… En España hay terrero para un tratamiento fiscal más favorable».

El presidente de la AEF ha defendido también tener en el Gobierno un interlocutor sólido: «Un interlocutor de nivel que tenga el foco en ayudarnos a crecer desde el conocimiento del sector, que funcione como una agencia independiente, dotada de los recursos necesarios; que sea lo mejor en lo profesional y lo técnico».

«El mundo de las fundaciones tiene un primer reto histórico, ser mejor conocido y valorado como conjunto del sector. Necesitamos confianza, que se consiga desde la transparencia, explicando de dónde vienen los recursos y cómo se emplean, con el buen gobierno como columna vertebral. Nuestro capital es nuestra confianza», subraya.

Javier Nadal defiende el valor de la filantropía y el mecenazgo: «La filantropía es el amor por la Humanidad y es la base de las fundaciones. Un acto de generosidad, de una empresa o una persona física, que aporta un patrimonio para un fin de interés general. Y el mecenas es quien financia esas actividades».

Las fundaciones se financian fundamentalmente con dinero que proviene de la sociedad civil; solo un 15 por ciento viene de los presupuestos de las administraciones públicas, mientras el otro 85 por ciento tiene su origen en la sociedad civil, explica.

«Somos la sociedad civil organizada para resolver problemas de la sociedad civil, y esto no está reñido con lo público; lo público es estupendo, y lo nuestro es complementario en aspectos muy importantes», entre los que el presidente de la AEF menciona la salud, la cultura, el medioambiente o las becas.

Nadal enumera dos fortalezas y dos debilidades de las fundaciones: «La generosidad y la profesionalidad, fortalezas; la insuficiente colaboración y el tamaño, debilidades», ante lo que propone, para aumentar la cooperación, que las pequeñas fundaciones se fusionen, trabajen juntas, y ganen tamaño y eficiencia.

¿Cómo sería la sociedad sin fundaciones?, le preguntamos. Su respuesta no deja dudas: «Una sociedad sin fundaciones sería muchísimo peor, no existirían acciones en discapacidad, becas, enfermedades raras, cultura y otros fines de interés general. Si desapareciesen, volverían a aparecer inmediatamente».

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion