El Mercosur se reúne en Argentina con aires nuevos por el pacto con la UE

El presidente de Argentina, Mauricio Macri (d) y su homologo de Brasil, Jair Bolsonaro. EFE/ Juan Ignacio Roncoroni/Archivo

Buenos Aires, 14 jul (EFE).- El Mercosur celebrará esta semana su cumbre semestral en Argentina con una revitalizada agenda gracias al histórico acuerdo alcanzado en junio con la Unión Europea (UE), que llega como una bocanada de aire fresco ante la insatisfacción por los magros logros comerciales del bloque suramericano.

Las deliberaciones se llevarán a cabo en la ciudad de Santa Fe (unos 500 kilómetros al norte de Buenos Aires) y comenzarán este lunes con una reunión del Grupo Mercado Común (GMC), el órgano ejecutivo del bloque fundado en 1991 por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

Ese encuentro servirá de preparación para la reunión que el martes tendrá el Consejo Mercado Común (CMC), integrado por los cancilleres y ministros de Economía y que adoptan por consenso sus decisiones.

Según adelantaron a Efe fuentes oficiales, el tratado de libre comercio anunciado el 28 de junio en Bruselas con la UE será uno de los temas principales de la cumbre, que reunirá el miércoles a los presidentes y otros altos representantes de los miembros del Mercosur, sus Estados asociados (Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú y Surinam) y Bolivia, en proceso de adhesión plena.

El pacto con los europeos, que se negociaba desde hace 19 años, es el gran logro que el mandatario argentino, Mauricio Macri, presentará como saldo de su gestión al frente del Mercosur durante la primera mitad del año.

Hacía años que el bloque no sellaba un acuerdo comercial de peso y, en parte, este factor, sumado a lo engorroso y dilatado que resultó el proceso negociador con la UE, ha explicado la sensación de frustración que en el último tiempo evidenciaron los socios de la unión aduanera suramericana.

Con un comercio puertas adentro del bloque alicaído, pocos logros a la vista del proceso de integración y dificultades para abrir nuevos mercados, el sentimiento generalizado de insatisfacción ganó terreno y llevó al bloque a encarar un proceso de introspección que ha desembocado, entre otras cosas, en una propuesta para «modernizar» el Mercosur.

En la última reunión del GMC, en junio pasado, los socios reiteraron la «necesidad de intensificar los esfuerzos para modernizar y profundizar el proceso de integración» y se plantearon posibles cambios en la estructura institucional para hacerla «más eficiente».

El otro gran tema técnico en curso es la revisión del arancel externo común (ACE), la tasa que deben pagar los bienes para ingresar al Mercosur y que rige desde hace 25 años.

Los socios justificaron en el GMC en junio que esta revisión resulta «fundamental» para la consolidación de la unión aduanera y señalaron que la política arancelaria «debe fomentar la competitividad y la productividad en la región».

Una bajada generalizada del AEC, particularmente de los bienes de capital y los bienes intermedios que se importan para procesos manufactureros, daría una mayor competitividad al Mercosur al bajar los costes para ciertas cadenas de producción con perfil exportador.

La agenda de asuntos sobre la mesa incluye además propuestas para incluir el azúcar y los automóviles al libre comercio dentro del bloque, la eliminación del cobro del «roaming» dentro del Mercosur y un acuerdo de facilitación del comercio dentro de la unión.

La agenda externa es la más positiva este semestre, no solo por el histórico acuerdo con la UE, sino porque además han progresado otras conversaciones, la más avanzada de ellas con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA, por su sigla en inglés, integrada por Islandia, Noruega, Suiza y Liechtenstein).

Además de este acuerdo de libre comercio, Mercosur negocia otro con Canadá, que espera concluir antes de finales de este año.

Asimismo, busca nuevos horizontes en Asia, aspirando a sellar un pacto comercial amplio con Corea del Sur en 2020 y avanzando en las conversaciones con Singapur, que se iniciaron en abril pasado.

Fuera de los temas comerciales, en esta cumbre, en la que Mauricio Macri traspasará la Presidencia temporal del Mercosur al brasileño Jair Bolsonaro, se espera que la crisis de Venezuela también sea parte del diálogo entre los jefes de Estado, como ha ocurrido en las últimas reuniones del bloque.

El Mercosur suspendió a Venezuela como miembro pleno de la unión en agosto de 2017 por considerar que en ese país hubo una «ruptura del orden democrático» por parte del Gobierno de Nicolás Maduro.

Pero la posición de los miembros del bloque sobre Venezuela no es unívoca, ya que Uruguay, a diferencia de sus socios, no ha reconocido al titular de la Asamblea Nacional (Parlamento venezolano), Juan Guaidó, como presidente encargado de ese país, función que desempeña desde enero pasado.

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Bolsonaro apunta a lograr más acuerdos para el Mercosur tras el alcanzado con UE

Buenos Aires, 14 jul (EFE).- El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, dijo este domingo, en vísperas de la cumbre semestral del Mercosur, que el bloque regional debe «trazar nuevas estrategias» para alcanzar más acuerdos de libre comercio similares al que cerró con la Unión Europea (UE) el pasado junio.

Bolsonaro afirmó que, después de que hayan existido conversaciones con Japón, Corea del Sur y Estados Unidos, la reunión que comenzará este lunes en la ciudad argentina de Santa Fe (centro) debe servir de «celebración» del pacto con la UE pero también para mirar al futuro.

«Será un encuentro fantástico, con toda seguridad nuestros asesores (…) nos orientarán sobre cómo podremos hacer acuerdos semejantes al de la Unión Europea», aseguró el brasileño en una entrevista concedida al diario argentino Clarín.

El mandatario consideró que el rumbo ha de ir hacia el «libre comercio» para alcanzar alianzas «con la mayor cantidad de bloques y países del mundo».

La cumbre que se celebra en Argentina será la primera después de que hace tan solo dos semanas, el 27 de junio, se cerrara en Bruselas el histórico acuerdo de asociación entre suramericanos y europeos.

El Mercosur ha visto revitalizada su agenda con esa alianza, una bocanada de aire fresco ante la insatisfacción por los magros logros comerciales del bloque suramericano.

A un día de reunirse con sus socios de Argentina, Paraguay y Uruguay, los miembros del Mercosur, opinó que de ese organismo ha desaparecido la «tendencia ideológica», circunstancia que, según él, le hacía ser «contrario al Mercosur» en el pasado.

Añadió que en la actualidad existe un «sentimiento de fraternidad» entre los cuatro países que lo conforman -con Venezuela suspendida desde 2016- y que el futuro pasa por buscar un «Mercosur 2.0».

El jefe de Estado del país más poblado del Mercosur dejó caer que la creación de una moneda común para el bloque, opción que puso sobre la mesa en una reciente visita oficial a Buenos Aires, será uno de los temas que se trate en Santa Fe.

«Podemos dar un paso más en este sentido», indicó.

Bolsonaro se manifestó sobre los cambios que puede experimentar la política comunitaria si la oposición argentina gana en las elecciones presidenciales del próximo 27 de octubre.

Analizó que Brasil y Argentina pueden «tener un roce» si vence la fórmula que encabeza Alberto Fernández y secunda la expresidenta Cristina Fernández (2007-2015), a quienes definió como «amigos de Dilma, de Lula, de Chávez, de Maduro, de Fidel Castro».

Asimismo, criticó que Alberto Fernández quiera «revisar» el acuerdo entre Mercosur y UE de llegar al poder.

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