Conservadores y laboristas presionan a May para influir en el “brexit”

Banderas de la Unión Europea y del Reino Unido ondean en Londres. EFE/Archivo

Londres, 9 feb (EFE).- Diputados rebeldes del Partido Conservador y del Partido Laborista intensificaron este sábado la presión sobre la primera ministra británica, Theresa May, para tratar de influir en el desenlace del “brexit”, previsto para el 29 de marzo.

En un artículo en The Daily Telegraph, tres destacados “tories” advirtieron a la jefa del Gobierno de que, para que su acuerdo para la salida de la Unión Europea (UE) sea aprobado en el Parlamento, debe “sustituir” la salvaguarda para la frontera irlandesa, y no solo “cambiarla”.

Los exministros Iain Duncan Smith y Owen Paterson, abanderados de la retirada del bloque, y Nicky Morgan, que defendió la permanencia en el referéndum de 2016, avisan de que la salvaguarda en su forma actual “nunca será aprobada por la Cámara de los Comunes”.

Los firmantes, representantes de facciones opuestas, recuerdan a la dirigente que una enmienda conservadora aprobada el 29 de enero insta al Gobierno a buscar “arreglos alternativos” a esa cláusula, como requisito previo para aprobar su pacto.

Buena parte de los “tories” y sus socios parlamentarios del Partido Democrático Unionista (DUP) de Irlanda del Norte se oponen al mecanismo de seguridad destinado a evitar que haya una frontera física en la isla de Irlanda después del “brexit”, lo que se considera perjudicial para el proceso de paz.

La polémica salvaguarda propone que, mientras no se acuerde la futura relación comercial bilateral, el Reino Unido se mantenga en una unión aduanera con los Veintisiete pero con un régimen especial para la provincia británica de Irlanda del Norte, más alineado con el mercado único y la vecina Irlanda.

Duncan, Morgan y Paterson lamentan que parece que May “ha olvidado la escala de la derrota” que, por este punto, sufrió el pasado 15 de enero en los Comunes su tratado para la retirada del bloque, que fue rechazado por un margen de 230 votos.

Los tres diputados forman parte del llamado Grupo de trabajo para arreglos alternativos, formado hace unos días, con el visto bueno de May, para hallar una solución al asunto de la salvaguarda.

Ellos aseguran que su plan, conocido como el consenso de Malthouse, triunfaría entre los diputados, pues elimina la cláusula y en cambio propone que el Reino Unido y la UE mantengan un comercio fluido, con simples mecanismos de control electrónicos, durante un periodo de transición hasta que sellen un nuevo pacto comercial.

Por su parte, los laboristas de Jeremy Corbyn han dicho a May que respaldarán su acuerdo si cumple cinco requisitos básicos, que pasan por que este país forme una unión aduanera permanente con la UE, lo que solventaría la cuestión de la frontera.

Además, piden un “estrecho alineamiento” con el mercado único; equivalencia en derechos y protecciones mínimas; participación en agencias europeas y programas de financiación y compromisos claros sobre la futura cooperación de seguridad, con el mantenimiento del actual sistema de ordenes europeas de detención.

Corbyn acusó hoy a la líder conservadora de actuar de manera “cínica” y “temeraria” al tratar de “apurar el tiempo” antes de la fecha prevista para la salida de la UE, y la instó a convocar unas elecciones generales si su acuerdo vuelve a ser derrotado en una próxima votación.

Si no hay comicios, los laboristas, divididos también en varias corrientes, no descartan apoyar una segunda consulta sobre el “brexit”, tras la de 2016.

Paralelamente, el antiguo líder del Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP), Nigel Farage, ha confirmado que respalda y podría ser candidato del nuevo Partido del Brexit, registrado esta semana ante la Comisión Electoral.

Esta formación, cuyo objetivo es concretar la separación de la UE, puede concurrir a las elecciones, incluidas las europeas del próximo mayo -si este país siguiera dentro del bloque-.

May todavía confía en obtener de Bruselas cambios significativos a la salvaguarda irlandesa que permitan que su acuerdo sea aprobado en el Parlamento, a pesar de que la UE ya ha dicho que no la renegociará.

Está previsto que, si no consigue esas modificaciones, la jefa del Ejecutivo de Londres presente una moción en el Parlamento el 14 de febrero, que posiblemente pueda ser enmendada por los diputados a fin de determinar los siguientes pasos.