Activista peruana denuncia ante OEA indiferencia frente a violencia de género

Activista peruana denuncia ante OEA indiferencia frente a violencia de género 

La activista Arlette Contreras habla durante una conferencia de prensa el 18 de diciembre de 2018 en la instalaciones de la ONG Manuela Ramos, en Lima (Perú). EFE/Archivo

Washington, 15 mar (EFEUSA).- La activista Arlette Contreras, quien impulsó el movimiento “Ni una menos” en Perú tras ser víctima de un ataque por parte de su expareja, advirtió hoy en un debate en la OEA de que la “indiferencia” en la atención a las mujeres maltratadas “también es violencia”.

En su intervención de este viernes en el encuentro “Asesinato de mujeres y niñas por razones de género”, promovido por la Organización de Estados Americanos (OEA), Contreras lamentó que el sistema de justicia de su país no haya sabido responder a su caso.

“He sido revictimizada constantemente durante estos tres años, ocho meses y dos días. Estoy buscando justicia y todavía no puedo hablar de una reparación”, relató esta joven abogada, quien sufrió en 2015 una brutal agresión en la ciudad sur andina de Ayacucho por parte de su expareja Adriano Pozo.

Contreras denunció que en su país, donde su ataque fue ampliamente difundido a través de un vídeo en medios de comunicación, le han “negado justicia dos veces”, después de que se dictaran dos sentencias que dejan en libertad a su agresor, con ella se negó a continuar con un tercer proceso.

“No puedo permitir que me traten, me maltraten, de esta forma, porque si no después van a continuar haciéndolo con otras mujeres también. No quiero dejar un precedente negativo en mi lucha, sino todo lo contrario, quiero dejar un precedente que sirva y que sea útil”, añadió.

La activista relató que debió huir de su ciudad después de que liberaran a su expareja y consideró que esa “es la situación en la que se encuentran muchas mujeres”.

“Esto es lo que está sucediendo y sucede todos los días y sucede en todas partes del mundo. Y no nos atienden como corresponde, los operadores de justicia nos atienden con indiferencia y eso también es violencia”, agregó.

Contreras ratificó su decisión de elevar su caso ante el “escenario internacional”, mediante una petición ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

“Yo quiero que mi caso sirva (…), porque puede sentar las bases de un cambio generacional para atender adecuadamente los casos de mujeres que pasan por una situación similar”, sentenció.

La activista se consideró que está siendo “la voz de mujeres que no pueden hablar, que no pueden contar” y que no pueden “denunciar públicamente todo lo que viven día a día”.

Durante el encuentro, cuya apertura estuvo a cargo del secretario general de la OEA, Luis Almagro, se presentó la “Ley Modelo Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la muerte violenta de mujeres y niñas (Femicidio/feminicidio)”, que busca que los Estados armonicen su legislación con los estándares de la Convención de Belém do Pará, de 1994.

Almagro habló de “escenario poco alentador”, al señalar que “las cifras a nivel mundial indican que una de cada tres mujeres es, ha sido o será víctima de violencia en algún momento de su vida”.

Igualmente mencionó datos de las Naciones Unidas que indican que 87.000 mujeres fueron asesinadas en 2017 en todo el mundo por su pareja, expareja o algún miembro de su familia.

Por su parte, la presidenta del Comité de Expertas del Mecanismo de Seguimiento de la Convención de Belém do Pará (Mesecvi/OEA), Sylvia Mesa, dijo a Efe que con esta ley se busca que los Estados miembros adopten el “enfoque integral” de ese documento, que implica la prevención, la investigación, la sanción y la reparación.

Mesa destacó como “un avance” que la ley marco propone un concepto de femicidio “anclado en la Convención”, lo que supone que este delito no “solo ocurre en las relaciones de pareja” sino que tiene en cuenta ámbitos como la comunidad y la violencia perpetrada por el Estado.

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Experta ve error que las mujeres acepten ser minoría ante violencia de género

Washington, 15 mar (EFEUSA).- La experta argentina Rita Segato calificó hoy como un “error” en la lucha contra la violencia de género que las mujeres hayan aceptado ser consideradas minoría, y planteó avanzar hacia el término de “femigenocidio” para visibilizar este tipo de crímenes en países azotados por “guerras sin nombre”.

“Hemos aceptado que somos una minoría y al aceptarlo somos una minoría política, jurídica, o sea, un interés parcial. ¿Desde cuándo nuestro problema es un problema no universal?”, se preguntó esta antropóloga y experta en derechos de las mujeres y violencia.

Segato, quien participó hoy en Washington en el encuentro “Asesinato de mujeres y niñas por razones de género”, promovido por la Organización de Estados Americanos (OEA), consideró esta situación un “error”.

“Esa violencia es el vivero, la incubadora de todas las otras formas de violencia”, sentenció Segato, quien llamó a “mover el piso de muchas certezas y de muchas creencias y también de muchas formas de actuar”.

Durante su intervención, explicó que el crimen de género es considerado “menor”, lo que, a su juicio, “afecta el cumplimiento de las leyes”.

Igualmente se pronunció a favor de que se avance hacia la noción de “femigenocidio”, como una violencia en la que “no hay personalización del crimen”, sino que se trata de un “crimen genérico” donde “un mandante y un grupo, una corporación armada, victimiza a muchas mujeres”.

“Esa mujer es desconocida, cuando es captada, secuestrada y torturada hasta la muerte”, relató Segato, al asegurar que esta situación se vive en lugares como Ciudad Juárez (México) o en países donde existen “guerras sin nombre”, como los afectados por las maras (pandillas).

“Ninguna guerra hoy comienza o termina ¿Por qué? Porque si algún país, por ejemplo, declarase formalmente una guerra estaría sujeto al derecho humanitario. Nadie más lo hace, no hay más declaraciones de guerra, no hay más guerras formales como antiguamente, como hasta la Segunda Guerra Mundial”, comentó.

En ese contexto, señaló que “El Salvador es un país en guerra, México es un país en guerra”, donde “no se puede andar por las carreteras después de las seis de la tarde”.

“¿Cómo puede ser la mayor democracia de América Latina? La democracia siempre fue el lugar del asilo, el lugar del refugio cuando los otros países teníamos sistemas autoritarios”, sostuvo esta investigadora, en alusión a México, donde, en su opinión, “eso no tiene nombre de guerra, pero es guerra”.

“En las nuevas guerras, en estos nuevos tipos, nuevas formas de la guerra o guerra informales, no se da exactamente eso (…) Lo que se da es una destrucción del cuerpo de las mujeres y eso no es lo mismo. La destrucción de la sociedad, del tejido social, se da mediante la destrucción de su icono mayor, de su nudo mayor, que es el cuerpo de las mujeres”, puntualizó.

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